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La Digitalización de las Empresas

lunes, octubre 24th, 2011

La Digitalización de las Empresas

Según un estudio de Boston Consulting Group, internet ya aporta 23.400 millones de euros al PIB español de forma directa, con previsión de incrementarse más de un 300%, hasta los 63.000 millones de euros, en 2015. Y esta fuente de riqueza está sustentada en un flujo de inversión de más de 8.000 millones de euros 100% privados (sin coste para los presupuestos públicos), en la generación de 100.000 puestos de trabajo y en una facturación que representa más del 3% del PIB español.

En momentos adversos como los que atravesamos, esta mejora de la productividad a través de la incorporación de las TIC cobra especial relevancia, ya que no se trata de mejoras de unos agentes a costa de sacrificios de otros. Se trata de mejoras de eficiencia netas del sistema en general, que se diseminan para todos los sectores, para todos los agentes, sin perjuicios o mermas de rentas de unos agentes a favor de las de otros. El reconocimiento de que la digitalización de la economía es el camino a seguir para potenciar la competitividad y el desarrollo económicos es lo que llevo a la Unión Europea a establecer los objetivos de la Agenda Digital en el centro de su estrategia de crecimiento para los próximos años.

Efectivamente, no estamos en momentos para ensayos, nos jugamos el futuro del continente a una carta, para defender un modelo político social, gravemente amenazado, no por las economías emergentes , sino por la ausencia de un gobierno mundial, y en especial de los mercados financieros. Los mercados, que han dejado de lado los sistemas productivos, para ser tan sólo mercados especulativos de dinero.

La respuesta de la UE a ese opaco futuro, se llama Estrategia 2020, a la que ya me he referido en este blog en otras ocasiones. En ella, se marcan las pautas a seguir para que Europa pueda seguir siendo “alguien” en el escenario internacional, y tener nuestra oportunidad en un mercado y un sistema social, que será totalmente diferente al actual cuando termine la década, que acaba de comenzar.

En esencia la Europa 2020, es la estrategia de crecimiento para la próxima década, con tres prioridades muy claras: conseguir un crecimiento sostenible, “inteligente” e inclusivo para toda la sociedad. Y para desarrollar esa estrategia se fijan 5 objetivos políticos prioritarios: empleo, innovación, educación, inclusión social, y la política energética y de cambio climático. En este mes, el Consejo Europeo hará el primer análisis de cómo se están implantando los mecanismos de puesta en marcha y seguimiento de la estrategia a nivel nacional. Será un excelente momento para ver, si las sinergias necesarias para desarrollar tan ambicioso plan, se van a construir sobre sólidos cimientos (Prometo post sobre este tema en abril).

En datos, significa que en 2020 la Unión pretende estos 5 objetivos básicos:

  1. EL 75% de la población entre 20 y 64 años debe estar empleada.
  2. Al menos un 3% del PIB de la UE debe estar destinado a la I+D
  3. Haber reducido un 20% la tasa de emisión de gases invernadero (volver a los números de 1990), aumentar un 20% el uso de las energías renovables y conseguir un 20% de mayor eficiencia en los sistemas energéticos.
  4. Reducir a menos del 10% la tasa de abandono escolar y que el 40% de los que en ese momento tengan entre 30-34 años hayan terminado estudios universitarios.
  5. Por último, que haya menos de 20 millones de europeos en situación de pobreza o de exclusión social.

Estos son los grandes principios de la Estrategia 2020, pero hay un instrumento muy especial que se centra en la tesis del crecimiento inteligente, me refiero a la Agenda Digital Europea. Las bases políticas de esta agenda fueron definidas durante la pasada Presidencia Española de la UE, en la llamada Declaración de Granada del pasado 19 de abril de 2010, en la reunión informal de Ministros de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información del Consejo, donde se sentaron las bases del camino que debe trazar la Agenda Digital Europea en la presente década recién comenzada.

Para lograr los ambiciosos objetivos en España se requieren inversiones que se estiman entre los 15.000 y los 20.000 millones de euros. Afortunadamente, hasta ahora las inversiones en redes de telecomunicaciones han sido financiadas en más de un 99% por inversores privados. Si el Gobierno español logra seguir alentando un marco sostenible y favorable a la inversión y la innovación, los operadores españoles seguirán apostando por la inversión y nuestro país superará los desafíos de la Agenda Digital. Con este fin se debe coordinar la vertiente digital de todas las medidas políticas, reduciendo los costes administrativos para el despliegue de redes y fomentando el uso productivo de los servicios de telecomunicaciones. Asimismo, resulta imprescindible reducir la actual asimetría regulatoria entre los diferentes agentes del ecosistema de internet y adecuar la carga fiscal del sector al peso y beneficios en la economía que representa.

Viviane Reding, miembro de la Comisión Europea a cargo de la Sociedad de la Información, expuso en Bruselas las claves para la estrategia digital europea.

Partiendo de la situación de crisis económica y financiera, Reding ha defendido la necesidad de una “inversión inteligente” que asegure el crecimiento una vez superada esta fase de recesión, siendo la estrategia digital europea uno de los pilares para la economía del conocimiento.

Las áreas que implican mayor desarrollo incluyen: redes sociales (web 2.0), seguridad y privacidad, movilidad y conectividad de banda ancha, cloud computing para servicios, y disposición de contenidos en mundos virtuales.

Ideas principales del debate iniciado en la Comisión Europea sobre el futuro de Internet y la Agenda Digital Europea:

  • El tráfico en Internet aumenta un 60% anualmente (a través de smart phones alcanza el 100%), y se debe garantizar el caracter neutral y abierto de Internet en Europa. También se advierte que el usuario no puede ser víctima de la competeción tecnológica, y se cita el caso de las limitaciones de VoIP (telefonía a través de Internet) que hay en EEUU.
  • La modernización tecnológica (redes ultra-rápidas) debe estar acompañada de nuevos servicios basados en Internet y por lo tanto es necesario facilitar el acceso a los servicios y contenidos digitales. Esto implica aumentar la confianza entre los agentes que participan en el mercado del comercio electrónico, mejorar la prestación transfronteriza de contenidos digitales y tener en cuenta a los “prosumers” (la producción de contenidos por parte de los usuarios).
  • Los nuevos modelos de negocio digitales se enfrentan a procedimientos legales complejos, lentos y de coste alto, y tienden a ofrecer servicios sólo en algunos países de la UE (a menudo en los más grandes, en detrimento de los pequeños). Europa no puede pretender ser el mercado más grande del mundo siendo 27 mercados distintos.
  • Es inaceptable que el patrimonio cultural sea inaccesible para los ciudadanos de la UE. Se debe crear una normativa europea que favorezca la digitalización de libros, incluyendo un Registro de Derechos Europeo para garantizar que editores y derechos de autor sean respetados y remunerados justamente.
  • Es necesario un mercado en el que los usuarios puedan comprar y disfrutar en cualquier lugar y plataforma del contenido que han pagado, buscando el equilibrio entre dueños de los derechos, proveedores de servicios de Internet y consumidores. El objetivo es allanar el camino para un mercado digital único.
  • Asegurar la protección de datos y privacidad en el ámbito de las redes sociales (confidencialidad de datos personales), de la publicidad (uso de datos personales por parte de los anunciantes) y de los smart chips (ningún ciudadano europeo debería llevar un chip sin saber para qué es).
  • Más confianza en las webs europeas. Siendo un mercado digital tan grande, la estrategia digital debe fortalecer la confianza en una marca europea.